viernes, 22 de agosto de 2014

Andes

Ascendí el alto páramo de mis exigencias
Caminé la larga cordillera de tu sonrisa para alcanzar tu mano, que muy blanca, me invitó a ser feliz
Ahí, en la cúspide de un beso muy esperado, sembraste vida para mí

Desde allá me empujaste
tus ojos dejaron de encontrarse con los míos
tu abrazo se desvaneció en el fragor de la misma fuerza con la que me envolvió
aun cuando había calor

No estás más
Te hablo y no llegas a escucharme
Me ves y no sabes quién soy
No eres tú y no lo ves

La vista ahora es desde una cima ausente y gélida
Abajo, en la verdad, las mutiladoras horas de una soledad con tu acento guardarán siempre tu ternura
suave
impoluta
conquistarán siempre el recuerdo de un año que disolvió las intricadas fronteras de nuestros cuerpos

Yo seguiré caminando por los Andes de la nobleza
y aunque con otro rostro y otra edad
te volveré a encontrar

Desde esa nueva cima cálida y firme mi indulgencia acompañará tus pasos
Y te verá nacer

te verá nacer

Ma.Fernada Espinoza
 Febrero-Agosto de 2014

Cuando creí haber olvidado

Qué caprichosa, terca y descarrilada es esta mente que te busca y no pide permiso para remontarse a silentes momentos que se habían escondido, furtivos, en esta trama de hilos corroídos por el despropósito…
Por el desacuerdo del tiempo…
… por la inconsistencia del tiempo. 
Ingrata y reprochable pauta que inicio aquel día con tus mangas recogidas y una cortina de acordes con los que pude confeccionar brillantes collares, que aún hoy, resplandecen en el cuello del misterio...

Ma.Fernanda Espinoza
Octubre 2012